lun. Jul 6, 2020

La selección de unidades. Un reto para la administración

Compartir

En esta oportunidad trataré de enfocar mi comentario hacia la importancia que tiene, dentro de la imagen de la flotilla, la selección de la unidad más adecuada a la realización específica de la actividad desarrollada por cada una de las empresas, de acuerdo a su giro.

Análisis del proceso de selección

Analizando cada una de las preguntas anteriores, éstas tienen varias respuestas.

1. Si los volúmenes de pasaje o carga son constantes y se requiere de cumplir con horarios y condiciones establecidos por el cliente, la respuesta es: si, si se requiere.Cuando las necesidades son esporádicas, la renta o el flete confiable es el mejor camino.

2. Asumiendo que la necesidad de transportación es o va a ser constante y considerando que los planes de inversión de la empresa lo permiten, la unidad nueva es la mejor alternativa, ya sea por compra de contado o por financiamiento, ahora que las facilidades de las armadoras son muy atractivas y los aspectos fiscales son favorables. Existe también la posibilidad de adquirir una unidad seminueva con uno o dos años de uso en excelentes condiciones y con un precio entre un 15 y 20 por ciento por debajo de su precio de nueva.

3. La capacidad requerida la determinan las necesidades particulares del uso al cual se destinará la unidad, tomando en cuenta los volúmenes actuales y los pronósticos de crecimiento en los próximos 2 ó 3 años y los picos estacionales o extraordinarios de demanda. Otro factor que determina la capacidad de la unidad es la limitación que por políticas de la empresa se establezcan para cada ruta, por los riesgos de robo del producto y del efectivo que éste representa una vez realizada la venta, en el caso de unidades de distribución al detalle.

4. Ante la amplia gama de oferta de unidades de diferentes marcas que existen ahora en el mercado, es un reto la selección correcta de unidades, ya que se ofertan marcas totalmente nuevas en México. Y más aun las marcas conocidas, ofrecen modelos nuevos, ante lo cual, el usuario debe pagar la curva de aprendizaje del proveedor, en lo que se refiere a servicio, refacciones y capacitación al propio personal y a los tiempos de respuesta en lo que se amplia la red de distribuidores, sobre todo para las empresas que tienen operaciones a nivel nacional. La adquisición de estas unidades debe asegurar el servicio postventa a nivel nacional por parte del proveedor.

5. Para la mayoría de las empresas que tienen flotillas de distribución en donde el conductor es a la vez vendedor, la operación de la unidad que se le asigna como herramienta de trabajo, no debe ser un problema difícil de resolver y su integración con la misma debe ser inmediata después de una corta capacitación, para que cumpla con su función satisfactoriamente.

En la actividad de distribución en áreas metropolitanas, la utilización de unidades con transmisión automática, facilita esta integración, pero se vuelve crítica en empresas que tienen un crecimiento constante y una alta rotación de conductores y si las unidades son de operación compleja, su costo de mantenimiento se eleva considerablemente.

La selección correcta de la unidad contribuye enormemente a que el conductor y su vehículo se integren en lo que se ha definido como el Concepto Centauro, el cual implica un sentido de pertenencia que está directa y favorablemente relacionado con el costo de operación y mantenimiento.

6. En el esquema de mantenimiento interno, por parte de la empresa propietaria de la flotilla, en la selección de unidades nuevas, se debe tomar muy en cuenta la capacitación al propio personal de mantenimiento para conservar las garantías.

El mantenimiento y reparación de las unidades seleccionadas no debe implicar la adquisición de herramienta y equipo de diagnóstico costoso, a menos que la cantidad de unidades adquiridas lo justifique. Lo anterior se ejemplifica en el cambio de unidades actuales con motor a gasolina por unidades con motor a diesel, así como la aplicación de transmisiones automáticas.

7. Es de admirarse la preocupación y asesoría de las armadoras de vehículos, para ofrecer a los compradores potenciales la unidad que más se acerque a sus necesidades, sin embargo, la diversidad de requisitos particulares supera la oferta, por lo que la unidad seleccionada debe ser susceptible de adaptarse a cada caso. Así pues, un chasis cabina debe ser capaz de aceptar una caja seca, una plataforma, grúa, tanque para líquidos, caja refrigerada, etc. Un chasis araña debe aceptar una carrocería de pasajeros, carrocería tipo vannette o una combinación de ambas. Y las modificaciones que el usuario requiera, todo dentro del peso bruto vehicular y dimensiones especificados por la armadora.

El concepto de cadena de suministro, dentro de la selección de unidades, es bienvenido, ya que al integrar en esta actividad, a las empresas dedicadas a la construcción de carrocerías, estableciendo conjuntamente las especificaciones de las mismas, así mismo integrando al usuario final y cumpliendo con sus requisitos en el diseño de la unidad se asegura una correcta selección.

El éxito comercial de empresas con flotillas de distribución, en ocasiones rebasa la previsión de la administración de flota y se ven rutas cuyas unidades van sobrecargadas y como consecuencia su vida útil se ve reducida y su costo de mantenimiento se eleva.

Una práctica recomendada, para comprobar la correcta selección de la unidad, es la construcción de un prototipo y someterlo a prueba de campo por el tiempo que sea necesario, siempre y cuando que los programas de introducción de nuevas rutas y el presupuesto de inversiones lo permitan. Con esta práctica se pueden hacer las correcciones y modificaciones necesarias, antes de iniciar la construcción masiva.

Como un ejemplo tenemos las panel Volkswagen, (por cierto una magnífica unidad en condiciones normales de uso) a las cuales se les ha elevado el toldo para proporcionarle mas capacidad o a las mismas unidades se les acomodan cajas en el toldo hasta una altura similar a la del vehículo a veces tapadas con una lona, lo cual no habla bien de su imagen.

Si ésto se hace con frecuencia, llegó la hora de cambiar de tipo de unidad, la cual puede ser una del tipo vannette o la que se adapte a las nuevas necesidades. Como una oportunidad para la promoción de los productos o servicios de la empresa propietaria de la flotilla están las superficies que la unidad pueda exponer como publicidad rodante y es entonces donde la administración de la flotilla participa en la especificación y selección de las unidades definiendo la configuración de las carrocerías, sin perder de vista sus especificaciones técnicas.

8. Sobra decir que la vida útil de un vehículo esta directamente relacionada con la calidad de la operación y de su mantenimiento. Mucho depende también de su correcta selección. Asumiendo que se ha hecho un análisis correcto de tipo de ruta a recorrer, volumen a transportar, tipo de carga, horas diarias de trabajo, condiciones climatológicas, la vida útil de la unidad en cuestión puede llegar a 15 años o más. Usted, estimado lector, como usuario de flotilla, a través de su experiencia profesional, habrá tenido la oportunidad de conocer, utilizar y dar mantenimiento a vehículos de diferentes marcas y seguramente puede establecer su propio “Top Ten” entre las mismas y cuando se trata de elegir, tiene ya preferencia de alguna en particular, por su confiabilidad de funcionamiento, su resistencia al duro trabajo de reparto o transportación de pasajeros, en pocas palabras “por lo bien hechas que están”.

Sin embargo, dadas las condiciones tan cambiantes del mercado y sobretodo por la globalización de la industria automotriz, vale la pena darse la oportunidad de conocer con tiempo las novedades del mercado y someter a prueba las marcas nuevas en su propia actividad o solicitando referencias de quien ya lo está haciendo, hay empresas que considero de vanguardia y que están en constante evaluación de los vehículos nuevos, no sólo del mercado nacional, sino de todo el mundo, no en vano buscan ser “Flotillas de clase mundial”, tanto por el tipo de unidades como por la normatividad de su utilización.