lun. Mar 30, 2020

Los “baches” logísticos de la distribución urbana

Una de las tendencias a nivel internacional es reducir el volumen de vehículos de reparto
y optar por el uso de automóviles más ecológicos.

Distribución Urbana

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Factores como la inseguridad, políticas públicas, contingencias  ambientales, falta de infraestructura, manifestaciones y bloqueos carreteros, son algunos de los retos logísticos que enfrentan diversas empresas para hacer distribución de última milla, es decir, el último eslabón de la cadena de suministro.

Lo anterior, merma la competitividad y el crecimiento de los actores involucrados en los sectores productivos, coincidieron especialistas consultados por Alianza Flotillera.

Valentín Rivera, director de Operaciones de Marzam, empresa distribuidora de medicamentos y productos de higiene personal en México, comentó que los principales obstáculos que enfrenta la operación logística para la distribución urbana, es la inseguridad y la corrupción.

“En algunos estados, las autoridades municipales piden una cuota para poder transitar; situación que ha crecido exponencialmente. Nos detienen por cuestiones absurdas, y eso provoca un sobrecosto para las compañías que hacemos este tipo de envíos”, dijo.

Agregó que, en materia de seguridad, la firma ha implementado acciones como la creación de un departamento interno para atender esta situación, así como el uso de tecnología para prevenir y frenar; en algunos casos, esta incidencia, además de la contratación de custodia para proteger los 37 mil pedidos que realiza diariamente con apoyo de sus 600 unidades de reparto, acciones que le han permitido disminuir hasta en 16% el índice de siniestros.

“Las bandas organizadas están dañando la competitividad y productividad del país; mientras que nosotros establecemos controles para evitar los robos en la última milla, a veces la delincuencia está más organizada. Consideramos que tanto las autoridades como las empresas debemos trabajar conjuntamente para hacer frente a este mal”, sostuvo Ulises Ruiz Moreno, gerente Torre de Control de Lala Transportes.

LOS “TOPES”

Otros de los temas que abonan presión a la distribución urbana y que ponen a prueba la resistencia de compañías dedicadas al traslado de mercancías, son las políticas públicas, las manifestaciones y la falta de infraestructura carretera.

Para sortear estas problemáticas, las empresas han buscado establecer modelos dinámicos de distribución para hacer más eficiente sus envíos, sin que ello represente un incremento en sus costos operativos: la compra de unidades nuevas más amigables con el ambiente o bien, la contratación de tecnología que les permita identificar en tiempo real el acceso a ciertas vías.

A decir de Luis Tolosa, director de operaciones de Privalia México, empresa que realiza 200 mil envíos por mes y que distribuye productos de mil marcas a más de tres millones de clientes, nuestro país carece de infraestructura carretera e inmobiliaria para hacer un proceso más “fácil” en las entregas de última milla.

“Tenemos muy poco tiempo para llegar al menor costo posible. Lo ideal es que existan inmuebles con lockers para que los clientes puedan recoger sus mercancías con un código que le llegue a su teléfono o a través de una aplicación móvil; contar con esa infraestructura facilitaría la entrega de productos y se evitaría el tráfico en las ciudades”, sostuvo.

En su experiencia, el gerente Torre de Control de Lala Transportes, afirmó que el tráfico, la falta de infraestructura y el difícil acceso a distintas colonias o zonas metropolitanas del país, hacen que la operación
de las empresas sea más compleja.

Por ello, dijo, Lala instaló estratégicamente 40 centros de distribución en el país, para que sea más fácil el reparto con ayuda de sus más de siete mil
vehículos destinados a este rubro.

Sin embargo, reconoció, el tema de la logística es más complicado cuando las autoridades establecen restricciones de horario o reglamentos de circulación que no están homologados, lo que provoca que las reglas a seguir sean distintas de un estado a otro.

Marzam, tomó la decisión de adquirir unidades con calcomanía doble 00 a raíz de las contingencias ambientales y del problema de desabasto de combustible, “contamos con una flota vehicular con una antigüedad
promedio de dos años. También nos vimos obligados a rentar unidades para no suspender la distribución y cumplir con nuestras entregas”, detalló el director de Operaciones de la compañía.

Carlos Oropeza, director de Proyectos de la firma de consultoría logística Miebach Consulting, indicó que las restricciones gubernamentales actualmente exigen nuevos modelos de distribución, por lo que las empresas deben buscar mecanismos que no afecten su cadena de suministro y no encarezcan los costos de traslado de los mismos.

“El gobierno tiene la intención de mejorar la calidad de vida de la población urbana, pero muchas veces, esas políticas no están alineadas con una logística eficiente y barata.

Hoy por hoy, las empresas deben hacer una redistribución de sus rutas, adaptarse a las condiciones de mercado e incluso invertir en vehículos como motocicletas para las entregas más pequeñas”, comentó.

TENDENCIAS

Entregas personalizadas, drones, uso de vehículos más pequeños, híbridos y eléctricos, y sistemas de tecnología para la optimización de ruta, son sólo algunas de las tendencias que prevén los especialistas que tomarán mayor relevancia en los años venideros para la distribución urbana.

Juan Morán, Regional Customer Manager Auto-Mobility Industry de DHL, indicó que las empresas buscarán mayor eficiencia en el nivel de servicio a través de la innovación y la implementación, por ejemplo, de tecnologías que permitan conocer qué pasa en tiempo real en las distintas rutas.

“La tendencia es el uso de tecnologías que aporten información al consumidor de dónde está su pedido. Así como la capacitación de operadores en tecnologías de la información, para que estos puedan dar al cliente detalles de la entrega del producto y un servicio más personalizado”, sostuvo.

Para el director de proyectos de Miebach Consulting, la tendencia a nivel internacional es racionalizar el uso de vehículos de combustión  interna para distribución urbana, optar por energías eléctricas e híbridas para reducir no sólo las emisiones contaminantes sino también, los costos que se asocian con el uso del combustible.

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